
bobe
La nueva economía planteada por la evolución de los sistemas de intercambio de riquezas en el mundo, ha traido consigo numerosas oportunidades para que el hombre en su constante inquietud y movimiento cree formatos nuevos para su inventiva.
La internet, o la red de redes, se viene a constitutir en la nueva vitrina en que los hom bres "conectados" pueden ver las creaciones e ideas de sus pares. A través de ella, circulan fotografías, videos, música, texto, y pronto olores, todos estos elementos que antes dependían de formatos propios para mostrar determinadas ideas, hoy encuentran en el web un solo depósito. Estas maneras de expresión humana inventadas por el hombre tienen en la internet un espacio para convivir en armonía y a la vez la oportunidad para enriquecerse mutuamente, pues ya no sólo se trata de multimedia a secas, sino que multimedia "on-line". Es decir, que a medida que el pensamiento del "creador" de determinada obra evoluciona, lo hace también ella.
En este contexto encontramos, un lugar dentro del "www", en que Germán Bobe, artista audiovisual chileno, ha encontrado un formato que no le es ajeno, sino que por el contrario usa de manera justa y efectiva. Allí reúne en espacios de redacción visual sin tiempo, una inventiva desarrollada en múltiples campos que van desde el vídeo, pasando por el cine, la fotografía, la música, etc. Cada uno de ellos mostrados desde la óptica propia de Bobe, a la manera de flashazos casi publicitarios que dejan al espectador ganas de seguir buceando por este sitio.
temática
La temática presentada por Germán Bobe a través de su web, nos muestra, diversos tópicos comúnmente abordados por los artistas contemporáneos. Sin embargo en sus manos, encuentran un nuevo giro de tuerca, pues su modo de ponerlos frente al espectador es particular, propio de un artista que reconoce sus raíces de patria (el ser chileno y vivir en Chile), pero que es capaz de proyectarlas a través de los temas que recoge en lo cotidiano y hacerlos pertinentes a cualquier persona que ingrese a su "url".
En términos simples, todo lo que se puede observar en imágenes y sentir por medio de la música, no requiere de texto, sino que de simplemente vivir el mundo actual. Esto de alguna manera, viene a ser la demostración de lo que para algunos estudiosos del arte contemporáneo piensan que es la función de esta actividad. El poner frente a los ojos del espectador sus propios miedos e inquietudes, aquellos que los sicoanalistas nacidos de la mano de Freud piensan son las trancas que no permiten el correcto desarrollo de ciertos pacientes que rondan sus consultas.
De esta manera, el poner en visualidad y movimiento estos temas, como l,a religión cargada de fetiches, el sexo "supuestamente" desviado a través de la homosexualidad, la zoofilia, la muerte de animales por placer estético, la violencia sexual e intrafamiliar, o la cotidiana que ocurre entre las personas de la calle, cumple con un rol social a través del arte y, a la vez alimentan la actividad laboral de este personaje "Bobe", quien deposita en su trabajo como cineasta y videísta estas temáticas que enriquecen su discurso visual y le dan un atractivo particular que pocos creadores nacionales son capaces de poner de manifiesto.
fetiches
Durante toda la exposición de Bobe, se pueden apreciar elementos visuales que se repiten de manera cíclica. Luego de recorrer el sitio, para el espectador se puede llegar a convertir en común el observar sombreros de hongo a lo Magritte, paraguas de esta misma vertiente, guantes que le pueden traer a la memoria imágenes sadomasoquistas, lo mismo que los cueros en zapatos de taco aguja, o pantalones femeninos confeccionados en el mismo material, que podrían estar en la esfera de lo "Bizarre".
La moda en sí para Bobe, en este sitio funciona como fetiche y aparece junto a imágenes recurrentes del comic japonés que inundan los pantallazos del web. Pero encuentran una nueva expresividad de la mano del arte de un ojo que conjuga la memoria colectiva del televidente para ponerla al servicio de sus porpósitos conceptuales.
Las series de televisión sesenteras también se constituyen en recurso visual que vehicula el discurso social y muchas veces de denuncia que establece solapadamente este artista. Es que Bobe pertenece a una generación criada en torno a la Tv, y que tiene en todas estas visualidades el aservo cultural que les fue entregado en la niñez, por tanto no es ridiculo ni extranjerista que una Maulú Gatica, figura en sí fetiche para Bobe, sea vestida a lo mujer seudo sexy , seudo mala, y que sea el soporte corpóreo para la cita inteligentemente usada. Es que Bobe, es hijo del Pop, del Kitsch, de las series "clase B", de un sinúmero de artistas que le preceden en años e historia, que tienen al Dada como una escuela, es solo cosa de escuchar la música intensamente repetida. En fin, Bobe puede ser considerado como un posmoderno de tomo y lomo, que es capaz de poner en un solo tiempo eternamente presente toda la historia del arte junto a Ultraman o a Los Tres, sin que estas imágenes sean por sí mismas incongruentes, sino que sirvan como apoyo para el propósito conceptual.
lenguaje
Quizá hablar de un sólo tipo de lenguaje artístico o corriente visual para esta obra presentada por Bobe, sea un poco reduccionista. Y si se piensa un poco más, sería como remitir a una sola parcela toda la belleza que puede tener nuestro planeta. Bobe, por medio de su "site" nos demuestra su cultura de televisión y de enciclopedia, de esas que cada vez menos se encuentran en las casas.
Este artista nos pasea por el Pop sin ningún miedo, un Pop que usa el recurso de repetición a lo Warhol como una manera de poner de manifiesto la era de producción seriada y que en este sitio particular se puede atribuir a la necesidad de recalcar los vicios humanos que cotidianamente invaden nuestras calles santiaguinas y mundiales, y que de tanto estar presentes son en sí mismas productos seriados y de copia urbana.
Es a tal nivel la saturación visual que se produce por la casacada de personajes que inundan la pantalla, que estos llegan al límite de ser texturas que juegan y confunden al receptor y lo traen a su mundo lúdico. Casi una tentación, que trae al lector visual hacia el mundo Bobe, hacia su propósito.
Por otro lado, tenemos claras citas al lenguaje del Surrealismo, esto es evidente al ver sombreros de Hongo a lo Magritte que actúan como detonantes de una memoria artificial, educada en torno al estudio del arte, pero que en sí mismo es también un chiste, una burla concreta que recicla a Magritte al colocarlo frente a lo bizarro de la violencia. Con un paraguas que viola a un hombre, un instrumento que en lo diario es para protegerse de la "inclemencia" del clima, en este caso ataca a un hombre que cae en su punta de acero y que no puede evitarlo. Claro que todo esto en un tono humorístico que raya en la sátira y que de alguna manera permite alivianar la carga emocional que siginifica el ver desfilar por la pantalla una serie de "monstruos" urbanos que todos vemos en las noticias y que sin duda somos nosotros mismos.
En una tercera "pata" se encuentra el Kitsch, otra corriente de expresión artística que recicla lo creado en los cincuenta y sesenta, aquellas ropas usadas por nuestras madres para vestir ahora mujeres deseables, pero que sin duda vehiculan las distorciones de una ciudad saturada de excesos.
Estas tres corrientes artística son metidas en un solo saco conceptual posmoderno, que las hace coherentes entre sí a través de la cita inteligente que busca la expresión del discurso de este artista.
final
El resultado luego de recorrer por completo este lugar de la red, puede ser catártico y especular a la vez, en la medida que el espectador se involucre con el lenguaje y el juego que le es presentado. Si no es así, probablemente el receptor no sensible al discurso simplemente hará "zapping" al igual que en la TV, y no tendrá mayor problema en pasarlo por alto. Sin duda, lo anterior es también una posibilidad que Bobe maneja, pues hábilmente coloca códigos que sólo los iniciados pueden reconocer, o al menos percibir para decodificar el mensaje concreto. Aquel que en primera instancia es el de mostrarnos al desnudo en nuestros miedos y apetencias, todo esto revestido de un barniz lleno de "estilo", a lo que algunos podrían atribuir como un exagerada influencia "almodovariana". Y no hay problema con eso, pues Bobe es también su hijo, pero un hijo con propósitos propios que descansan en su rigurosidad técnica, en su bagaje como creador de videoclips y de fotógrafo, y sobre todo en su polivalencia como creador.
Reconocer en esta obra todos estos mundos que se han mencionado con anterioridad es un buen ejercicio mental, que nos puede llevar desde Lichenstein, hasta Akira Toriyama, pasando por el MP3. Pero un ejercicio que sólo cobra valor real, si existe en cada uno de nosotros como espectadores fibra que remover, miedos que mostrar, sensaciones que no habíamos sentido. En definitiva, esta obra multimedial se constituye por sí misma en un buen cebo para nuestra reflexión dormida. Todo un descubrimiento.
http//:www.bobe.cl
2 comentarios:
Sí, tu trabajo es y será brillante. Lo sé. Desde Argentina fue un gusto pasar por acá. Suerte en todo.
Bobe
( Perdón, así me dicen de cariño )
Belén *
www.fotolog.com/pasajeraeterna
bel_bobe@hotmail.com
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